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Empresa & oficinas

Un open space que respira, una recepción que marca el tono

Horra viste tus oficinas zona por zona, recepción, open space, sala de descanso, con un fondo discreto que disimula el ruido de fondo y relaja el ambiente. Una sola interfaz para todos tus centros, una licencia pensada para uso profesional.

Menos ruido de fondo, más concentración

Un fondo discreto disimula las conversaciones vecinas y el repiqueteo de los teclados. El oído se apoya en una trama neutra en lugar de en la llamada del compañero de enfrente.

Una recepción que cuida la imagen

El hall y la sala de espera marcan el tono incluso antes del apretón de manos. Un fondo sonoro cuidado tranquiliza al visitante y prolonga tu marca, sin rellenar con la radio de la mañana.

Cada zona con su energía justa

Recepción, open space, sala de descanso, salas de reunión: cada zona tiene su función. Controla volumen y estilo por separado, sin que la lista de la cafetería se cuele en los puestos de trabajo.

Multisede, sin complicaciones

Controla todas tus plantas y todas tus oficinas desde un único panel. Un cambio se aplica en todas partes con un clic, el office manager ya no tiene que tocar ni un altavoz.

Una oficina no se juzga por el silencio, sino por el ambiente que se percibe al entrar. Demasiado silenciosa, el open space se convierte en una caja de resonancia donde cada llamada telefónica y cada conversación vecina se oye de un extremo a otro de la planta. Demasiado ruidosa, ya no se oyen ni los propios pensamientos. Entre los dos extremos, un fondo sonoro bien ajustado hace un trabajo discreto pero real: suaviza el ruido, relaja el ambiente, y da al lugar una identidad en vez de un vacío neutro.

La trampa clásica es tratar la oficina como una tienda, o peor, conectar la radio de un móvil a un altavoz compartido, con sus anuncios y sus cortes. Un espacio de trabajo no es un lugar donde se vende: es un lugar donde uno se concentra, donde se recibe, donde se respira. Cada zona tiene su función, y por tanto su propio ajuste.

El open space: disimular el ruido, no añadir más

En una planta abierta, el enemigo número uno no es el silencio, es el ruido inteligible, esos fragmentos de conversación que se entienden sin querer y que rompen la concentración. Un fondo musical discreto actúa como una máscara acústica: reduce el contraste entre el silencio y las voces, y el oído deja de engancharse a cada frase del compañero de al lado.

Tres reglas para que ayude en lugar de molestar:

  • Instrumental o con poca voz, las letras marcadas desvían la atención; se busca un fondo, no una canción para escuchar.
  • Volumen bajo, el nivel correcto es aquel en que se oye la música sin tener que levantar la voz para hablar; ajústalo sentado en un puesto de trabajo, no de pie junto al altavoz.
  • Tempo moderado y estable, sin temas que suban de intensidad ni estribillos que todo el mundo se sepa de memoria; la regularidad es lo que relaja.

Y sobre todo: difundir en los espacios comunes, nunca imponer el mismo flujo en una sala de reunión o en una zona de concentración. La música se corta donde el trabajo exige silencio.

La recepción: tu marca se juega antes del apretón de manos

El hall y la sala de espera son lo primero que percibe un visitante, a menudo incluso antes de que vayan a buscarlo. Una recepción en silencio incomoda; la radio de la mañana con sus boletines y su publicidad rompe la imagen. Un fondo sonoro cuidado y coherente con tu marca hace justo lo contrario: tranquiliza, ocupa la espera, prolonga tu identidad. Es la misma lógica que un despacho de abogados o una agencia que nunca dejarían que su recepción sonara como un pasillo vacío.

Corta la música de tu recepción cinco minutos en pleno día. Si la espera se vuelve de repente pesada, es que estaba haciendo un trabajo de verdad.

La sala de descanso, por su parte, toca otra partitura: más viva, más cálida, marca el corte con el trabajo. Ahí está todo el interés de pensar por zonas: recepción tranquila, open space discreto, cafetería relajada, en lugar de imponer un único ambiente a todo el edificio.

Una programación que sigue el día, en todos tus centros

El ritmo de una oficina cambia a lo largo de las horas: un arranque tranquilo por la mañana, un bajón de concentración a mediodía, una pausa para comer más animada, un final de tarde que decelera. Nadie tiene tiempo de cambiar tres listas al día: la programación por franjas horarias cambia sola, sin que un office manager tenga que tocar un botón.

Y si tienes varias plantas o varias oficinas, la lógica multisede hace el resto: una identidad sonora común, controlada desde una sola interfaz, con la posibilidad de ajustar una zona o un centro concreto a distancia. Queda el marco legal, que a menudo se olvida en las oficinas: en cuanto un espacio recibe público, clientes, proveedores, candidatos en una entrevista, la difusión es pública y conlleva derechos de comunicación pública. Una cuenta de streaming personal conectada al equipo de sonido incumple doblemente: uso prohibido, y derechos sin cubrir.

Es precisamente de lo que se ocupa Horra: un fondo discreto pensado para los espacios de trabajo, un control por zona y por horario, todo ello multisede desde una sola interfaz, sobre un catálogo con licencia para uso profesional (B2B). Se ajusta una vez, funciona solo, y la planta respira.

Preguntas frecuentes

¿Qué música poner en un open space sin molestar el trabajo?

Un fondo instrumental o con poca voz, de tempo moderado y volumen bajo, sin letras marcadas que capten la atención. El objetivo no es ocupar el oído sino disimular el ruido de fondo, algo así como un ruido blanco musical. Se evitan los temas conocidos con estribillos potentes, que desvían la concentración en lugar de ayudarla.

¿Mejora realmente la música la concentración en la oficina?

Depende de la tarea y del tema. Para un trabajo rutinario o repetitivo, un fondo musical estable puede reducir la percepción del ruido y hacer el entorno más agradable. Para tareas complejas que exigen lectura o memoria, una música instrumental y discreta molesta menos que una música cantada. Lo esencial es dejar la elección abierta: difundir en los espacios comunes, no imponer el mismo flujo en cada puesto.

¿Hay que pagar derechos de comunicación pública para poner música en una oficina?

Sí, en cuanto la difusión sale del ámbito estrictamente privado. Un hall de recepción, una sala de espera o un open space que reciben a clientes y proveedores son espacios de difusión sujetos a derechos de comunicación pública. La tarifa depende de la superficie y de la naturaleza del local. Una suscripción de streaming de uso particular no cubre este uso y lo prohíbe incluso en sus condiciones.

¿Se puede usar una cuenta de Spotify personal para sonorizar oficinas?

No. Las suscripciones de Spotify, Deezer o Apple Music para particulares prohíben el uso profesional en sus condiciones de uso, y una cuenta personal no cubre los derechos de comunicación pública debidos. Un espacio de trabajo que recibe público necesita una fuente con licencia para uso profesional (B2B), sin publicidad y sin cortes.

¿Listo para poner música en tu oficinas & espacios de trabajo?

Horra se encarga de la música, los mensajes y el cumplimiento, en minutos.

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