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Música por sector · Vinoteca

¿Qué música poner en una vinoteca o bar de vinos?

En una vinoteca o un bar de vinos, la música debe acompañar la cata sin dominarla nunca. Instala una elegancia discreta, propicia para la conversación y el consejo. Aquí tienes cómo elegirla, y lo que hay que saber sobre el cumplimiento normativo.

Vinoteca con mesa de cata

Un ambiente al servicio de la cata

La vinoteca y el bar de vinos tienen una particularidad: lo que se vende ahí se cuenta y se cata. La música no está para acaparar el protagonismo, sino para instalar una elegancia discreta, propicia para la conversación, el consejo del sumiller y el placer del descubrimiento. Si suena demasiado, rompe la atención; si falta del todo, el local parece austero. El equilibrio adecuado es siempre de contención.

El estilo: suave y refinado

Las familias que mejor encajan con el mundo del vino:

  • jazz suave y estándares relajados, un valor seguro y elegante;
  • bossa nova y sonoridades brasileñas, cálidas sin ser ruidosas;
  • soul discreto e instrumental refinado, para una modernidad serena.

La idea es mantener la coherencia con el refinamiento del local, sin caer en un fondo sonoro de ascensor. Una selección cuidada forma parte del propio consejo.

El volumen: siempre en segundo plano

Es el punto clave. El vino invita a hablar: se pide consejo, se comenta, se comparte. La música debe mantenerse, por tanto, baja a moderada, presente para llenar los silencios pero siempre por debajo del nivel de una conversación. Un bar de vinos que sube demasiado el volumen pierde lo que le da valor: el intercambio.

La legalidad: los derechos de autor también se aplican

Una vinoteca o un bar de vinos que emite música entra en el ámbito de la licencia de comunicación pública. Un bar de vinos donde se consume en el local sigue la tarifa habitual de bares y restaurantes, calculada según el aforo y la localidad. Y, como en todas partes, una cuenta personal de Spotify o Deezer está prohibida en uso comercial: hace falta una fuente con licencia.

En la práctica

Sonorizar una vinoteca es apostar por la elegancia y la contención: un estilo suave, un volumen bajo, una coherencia con el espíritu del local, desde una fuente legal. Horra ofrece playlists curadas propicias para la cata, un ajuste fino de volumen y horarios, y un acompañamiento humano en cumplimiento normativo, con precios públicos y claros.

Preguntas frecuentes

¿Qué música poner en una vinoteca?

Una música suave y elegante: jazz relajado, bossa, soul discreto, instrumental refinado. El objetivo es crear una atmósfera propicia para la cata y la conversación, sin tapar los intercambios entre el sumiller y sus clientes.

¿Qué volumen en un bar de vinos?

Un volumen bajo a moderado. El vino se cata y se cuenta: la música debe quedar en segundo plano para dejar espacio al consejo y a la conversación. Un fondo sonoro presente pero discreto es lo ideal.

¿Una vinoteca tiene que pagar derechos de autor?

Sí. En cuanto una vinoteca o un bar de vinos emite música ante su clientela, se debe la licencia de comunicación pública. Un bar de vinos donde se consume en el local entra en la tarifa habitual de bares y restaurantes.

¿Es el jazz una buena elección para un bar de vinos?

A menudo, sí. El jazz suave, al igual que la bossa o el soul discreto, encaja de forma natural con el mundo del vino: elegante, cálido, nunca invasivo. Siempre que se mantenga un volumen contenido y una selección coherente.

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